Posición de la delegación de Brasil

Delegación: República Federativa del Brasil.

Cuestión: “La militarización de las Islas Malvinas (Falklands)”

El Gobierno de la República Federativa del Brasil, respetuoso de los sagrados y nobles ideales establecidos en el Preámbulo y en la Carta de las Naciones Unidas, convencido de los altos principios de nuestra Constitución Nacional que en su parte pertinente proclama el respeto de los derechos» humanos, la autodeterminación de los pueblos, la no intervención, la igualdad de Estados, la defensa de la paz, la solución pacífica de conflictos, la cooperación entre los pueblos para el progreso de la humanidad, y la búsqueda de la integración económica, política, social y cultural de los pueblos de América Latina; observa con creciente preocupación los acontecimientos que se vienen dando en lo relativo al caso de la militarización de las Islas Malvinas (Falklands) por parte del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte. Entre estos, hasta resultaría doloso dejar de mencionar, la visita de un grupo de legisladores británicos, integrantes de la Comisión de Defensa del Parlamento inglés respecto a la verificación de la militarización del Atlántico Sur, a los que previamente había antecedido el envío del barco “Destructor”, un submarino nuclear y el arribo del mismo Príncipe Heredero con uniforme militar, ratificando así sus prioridades militares sobre las islas, y no se descarta que siendo la única zona militarizada de América Latina circulen por ella armas nucleares. El Brasil ve que las Islas Malvinas han sido transformadas por el reino Unido en una pieza clave de un sistema de bases militares a miles de kilómetros de Londres para el control del Atlántico Sur, los accesos interoceánicos*y la proyección a la Antártica, asegurando además, de esa forma la explotación de los recursos naturales del Atlántico Sur que legítimamente corresponden al pueblo argentino.

Recordando que en nuestro Preámbulo de la Carta de la NN.UU., reza que uno de los fines es “preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra” conviene resaltar que las Islas Malvinas (Falklands) fueron arrebatadas por la fuerza bélica al pueblo Argentino, quebrantando en su momento no solo un Orden Jurídico Internacional, sino por sobre todo, el supremo principio de Justicia, el respeto entre naciones, que si bien es cierto ha transcurrido ya un considerable lapso de tiempo, podemos afirmar con acertada plenitud, que constituiría una gran injusticia, rayando la criminalidad, para las Naciones Unidas, el mantener o sostener, por intolerancia o inoperancia, este estadio vicioso, antijurídico y reprochable y peligramos seriamente, convertirnos en cómplices de esta situación de injusticia, alentando así el descrédito de la mayoría de las naciones del mundo, y la tacha con la cual las generaciones venideras nos recordarán por no saber defender lo que la justa razón y el común sentido dictan conforme al orden natural de las cosas.

Se halla también, entre nuestros cometidos como Naciones Unidas, la misión de “crear condiciones bajo las cuáles puedan mantenerse la justicia y el respeto a las obligaciones emanadas de los Tratados y de otras fuentes del derecho Internacional” y “a practicar la tolerancia y a convivir en paz como buenos vecinos”, los cuales, en verdad resultan de cumplimiento muy difícil, parn no decir imposible, puesto que existiendo un vicio de esta naturaleza en la cuestión de fondo, resaltando el peligro geopolítico que conlleva para América Latina tener una zona militarizada por una superpotencia, que lleva por agravante sus antecedentes y su tradición histórica de apropiación injusta, imposición y sometimiento de pueblos a lo largo y ancho del mundo por la fuerza de sus cañones, y más que nada por su actuar presente de amedrentación al pueblo argentino y latinoamericano, ocupando irregularmente las Islas Malvinas (Falklands), siendo responsable de la generación de un sentimiento de rechazo generalizado en la población del pueblo del Brasil en particular, y de América Latina toda en general. Resaltamos que hay una necesidad de garantizar el Atlántico Sur como zona de paz.

En vista de lo precedentemente expuesto, y en plena consonancia con el Comunicado de los Estados Partes del MERCOSUR y Estados Asociados del 29 de junio de 2011, , el Brasil se reafirma en los términos de la Declaración de los Presidentes de los Estados partes del MERCOSUR la República de Bolivia y de la República de Chile” firmada el 25 de junio de 1996, denominada “Declaración Malvinas” reiterando el respaldo a los legítimos derechos de la República Argentina en la disputa de la soberanía relativa a la cuestión de las Islas Malvinas (Falklands), y la Declaración de Cancilleres de UNASUR del 17 de marzo de 2012 y la Solicitud de las Jefas y Jefes de Estados y de Gobierno de la UNASUR al Secretario General de las Naciones Unidas, en el sentido de que renueve sus esfuerzos en el cumplimiento de la misión de buenos oficios que le fuera encomendada por la Asamblea General a través de sucesivas resoluciones a que se reanuden las negociaciones tendientes a encontrar a la mayor brevedad una solución pacífica a la referida disputa. Asi mismo, la pretensión de considerar a las Islas Malvinas (Falklands) como territorio al cual pueda aplicársele la Cuarta Parte del tratado de Funcionamiento de la Unión Europea y las Decisiones de la Asociación de Ultramar, resulta incompatible con la existencia de una disputa de soberanía sobre el archipiélago.

Por tanto, la República Federativa del Brasil propone:

a)      Urgir a los Gobiernos de la República Argentina y del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte que reanuden las negociaciones a fin de hallar una solución pacífica por la vía diplomática y ajustada a derecho para la referida cuestión de las Islas Malvinas (Falklands).

b)     Urgir al Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, en consonancia con los principios no belicistas de armonía, respeto y paz de la ONU, el inmediato retiro de toda fúerza militar innecesaria que no guarde relación con el básico desempeño militar.

c)      Solicitar al Secretario General que, al amparo de la resolución pertinente, haciendo uso de sus buenos oficios, conforme una misión de observación del desarrollo de los procesos de negociación entre ambos Gobiernos, la cual tendrá existencia permanente hasta la resolución del conflicto.

Es la posición oficial de la República Federativa del Brasil.

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