“Te quedan pocas horas, Maduro”

Mario Urbieta

Director Ejecutivo MUNDER

Pasaron 2759 horas más o menos desde que el presidente de Colombia le dijo a Maduro que “le quedaban pocas horas”. Allá por febrero cuando Iván Duque emitió esas palabras el escenario era diferente, muchos países (hasta hoy 50 y algo más) habían declarado que reconocían a Juan Guaindó como presidente interino, Estados Unidos reconocía oficialmente al parlamentario como presidente interino / encargado, se sumaban a esto países europeos y hasta Paraguay rompía relaciones con Venezuela.

Pasó algo? Casi nada, bueno, sí pasó mucho pero las cosas no cambiaron para siempre como se esperaba. Se siguieron una enorme cantidad de manifestaciones, represión, comunicados y las hasta rutinarias acciones de parte del ahora proclamado presidente de Venezuela, quitando legitimidad a Maduro tachándolo de impostor. Tampoco faltaron las movilizaciones populares de ambos lados, las acusaciones de injerencia y las reales injerencias – legales o no – por parte de los grandes caballeros de este juego: Rusia, China y Estados Unidos, entre otros actores locales de peso como la OEA, el sector privado o un Bolsonaro que pasó de una letal retórica antimadurista durante las elecciones a un pasivo protagonismo en estos días de crisis.

Todo lo anterior es sabido, es imposible que no lo hayamos leído en las redes o medios estos meses pasados, la situación de Venezuela nos guste o no es uno de los temas predilectos de la prensa local e internacional, cada uno tirando para su molino. Lo que no sabemos es si realmente puede cumplirse la profecía duquista de que “quedan pocas horas”.

Andrés Fonollosa, un personaje de la popular y personalmente recomendada serie de Netflix “La Casa de Papel”, quien padecía de una enfermedad terminal había reflexionado “es curioso que algo tan objetivo como el tiempo es la vez tan relativo”, para posteriormente hacer comentarios a cerca de la enorme relatividad de la extensión del tiempo, “un minuto bajo el agua no es lo mismo que un minuto haciendo el amor”, el asaltante ficticio español estaba explicando – con las enormes e insalvables diferencias teóricas – la relatividad del tiempo, de la que nos habló un Einstein hace mucho tiempo, pero con mucho menos sensualidad y humor.

Iván Duque conoce la relatividad del tiempo? las risas hacia esas declaraciones no se hicieron esperar por la evidente falta de cumplimiento, pero cabe preguntarse si estamos juzgando como a Galileo, a un genio incomprendido de su tiempo. Capaz y Duque y otros críticos hacia el régimen saben más de lo que nosotros sabemos. O puede que no, que el gobierno de Maduro seguirá por mucho más tiempo del que se espera y Duque simplemente usó buenas palabras.

Dicen que la esperanza nunca se pierde, pero mientras esperás sí perdés cosas, tiempo, lugares, momentos, mucho que casi nunca vuelve. Parecía que este año las cosas cambiaban. Eduardo – un amigo venezolano que hice estos días en Panamá – me decía entre el estridente sonido de la música caribeña popular en el caribe que vino hace años, que vuelve cada tanto, pero no mucho tiempo, aunque por lo que veo encontró una situación bastante favorable en ese país gracias a su esfuerzo. Cuántos Eduardo hay en el mundo? Hay Eduardos taxistas y otros venden arepas, incluso encontré a un Eduardo que vive en Argentina pero se casó con una mujer peruana, que me reconoció en las calles de ese país / canal llamado Panamá por portar yo un termo de mate (parece que es nuestro sello en el mundo). Estos Eduardos van a volver?

Hoy existen como 70 millones de personas entre migrantes refugiados y asilados en todo el mundo, principalmente bajo el abrigo de la ONU, la oleada de venezolanos por el continente es notoria, aunque no tan dramática como para que veamos los campamentos de ACNUR en nuestros países. Vamos a llegar a eso? Termino este artículo con más preguntas que respuestas.

Después de todo, ningún proceso de consolidación democrático posterior a una hipotética caída de Maduro va a ser posible sin la participación del PSUV y otros actores domésticos afines al actual gobierno chavista. El gobierno es un tango que se baila de a dos, nunca solo, por más bueno que seas.


Obs.: Eduardo no se llama así, no expongo su nombre por obvias razones.

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